domingo, 20 de septiembre de 2015

Lo que dura un fin de semana

He dormido poco, he vivido mucho. He abrazado, he besado, he dicho ‘te quiero’ (raro). Me han erizado la piel. He reído sola en el metro, he llorado, me he emocionado, he emocionado. He leído Rayuela, y la he jugado, y me la he jugado. He escrito en servilletas de bar. Me he reencontrado con gente, he conocido gente, he disfrutado con las de siempre como siempre. He seguido aprendiendo de lo que más me gusta aprender. Me he caído literal y metafóricamente. He bailado y cantado, sola y acompañada y en público. He subido a trenes que no llevaban donde me tendrían que llevar. Me he perdido un conciertazo de Melendi, lo he compensado con toneladas de carcajadas. He escuchado una canción en bucle infinito de felicidad (Alegría!). Me he echado siestas en autobuses, me he pasado de parada y de frenada. He bebido un mar de cerveza a trago largo y amargo. He perdido el tiempo, aunque más bien se me ha escapado. He confesado una mentira y media verdad.


Es domingo, septiembre y seguimos vivos, viviendo.

1 comentario:

Primavera del 91 dijo...

Me ha encantado.
Lo acabo de leer en Instagram y ahora lo he vuelto a leer aquí y me encanta.
:)